17/10/08

Camino de Santidad


No me gusta caer en brazos de mi amada

como un recién nacido, entre sus senos.

No me gusta encender la chimenea,

y que mi casa sea un hogar en el invierno.

No me gusta la paella,

con su sipia y con sus gambas…

ni el sabroso cordero.

Lo que en realidad me pide el cuerpo:

es andar diez kilómetros de rodillas,

el cruel cilicio que mortifica y lacera el cuerpo,

las aceradas agujas en los ojos

que de puro dolor, quedas ciego…..

Pero yo me

Sacrifico….

Y aquí me hallo,

en mi dulce soledad,

con un mojito en la mano.

Oyendo el adagio de Albinoni,

en mi sofá.

Mientras, tras el cristal,

una moneda: rojo vivo de cobre,

se enfría por los tejados

Y un universo de sombras,

lentamente,

se va difuminando.

Francisco Jiménez

2 comentarios:

Pazcual dijo...

(Me encanta que todas las veces que me voy del blog, me sale un mensaje de despedida...me parece tan curioso)

Mmm..el poeta de tu hermano me ha leído el estado de ánimo.

Besos

Paz

Pruna dijo...

(qué bien que te guste, lo voy cambiando para que no se haga pesado)

Ay es que mi hermano es genial!!!!

Besitos