31/3/09

La tía Miseria III

Un día que estaba sentada al sol haciendo calceta como de costumbre, vio venir La Muerte.

- Buenos días.

- Hola señora Muerte- le contesto Miseria- a qué viene usted por aquí.

- Vengo a por ti, porque eres ya muy vieja y te tienes que morir.

- Ni hablar, ni soy vieja, ni me quiero morir. Hasta el día de la Candelaria no cumplo los 99.

- Pues lo siento mucho pero te tengo que llevar conmigo.

- Vale – dijo la tía Miseria – pero antes vamos a merendar. ¿Por qué no te subes al peral y coges unas cuantas peras para las dos mientras yo preparo algo caliente?

- De acuerdo

Cuando la Muerte subió al peral se quedó enganchada en el árbol sin poderse bajar.

- Miseria no puedo bajar de aquí.

- No, no puedes hasta que yo no te dé permiso

- Pero Miseria bájame, que si no me bajas no se podrá morir la gente y es necesario que la gente se muera..

La Tía Miseria no quería oír lo que le decía la Muerte para que no la convenciera, pero enseguida empezaron a haber problemas, los hospitales se llenaron de gente moribunda, los médicos no daban abasto con tanto trabajo. Seguía habiendo accidentes pero nadie se moría, todos los heridos graves sufrían mucho pero no se podían morir. Todo el mundo andaba como loco buscando a la Muerte y nadie la encontraba, porque estaba en el peral de la tía Miseria enganchada.

Al cabo de pocos días la situación era insostenible, la noticia de que la Muerte estaba enganchada en el peral de la tía Miseria corrió de boca en boca hasta llegar a unos médicos que fueron a hablar con ella.

- Tía Miseria, deja bajar a la Muerte, la necesitamos.

- No, -dijo la tía Miseria – que yo no me quiero morir.

- Bájame – gritó la Muerte- pídeme lo que quieras pero bájame.

- ¿Te puedo pedir lo que quiera?

- Sí, lo que quieras

- Está bien te dejo bajar si me prometes que no vendrás a por mí hasta que yo te avise.- dijo la tía Miseria

- De acuerdo

La Muerte bajó, y desde entonces sigue viva la tía Miseria. Este cuento me lo contaba mi abuela, que se lo había contado su abuela, que se lo había contado su abuela… Así que imagínate lo vieja que es la tía Miseria. Todavía está haciendo calceta y viviendo feliz mientras vende sus dulces peras en la plaza del pueblo.


FIN




Cuando mi madre me contaba este cuento yo me ponia muy contenta.La tía Miseria seguía viva, no entendía el mensaje. Es un cuento bastante triste, aunque aparentemente tenga un final feliz. La miseria seguirá rondando por el mundo y ni la muerte puede acabar con ella.



5 comentarios:

Pazcual dijo...

Ja ya sabia yo que por ahí venia la Miseria. Es que es viva la condenada, como dicen aquí.

Es un cuento para reflexionar, y de verdad, me ha dejado para pensar mucho.

Besos,

Paz

aunqueyonoescriba dijo...

si a me cuenta semajante cuento mi madre, me paso sin dormir un mes...
besos!

Pruna dijo...

Paz, me alegro que te haga reflexionar.

Aunque, a mí de pequeña me encantaban los cuentos de miedo. Me moría de miedo, por la nohe me tapaba la cabeza con las sábanas, ya ves la protección que da una sábana ;)pero me gustaba muchísimo que me los contara.

Besos a las dos y gracias por pasar!!!

Jorge Valencia dijo...

Muy Lindo Cuento, Yo Lo Lei Hace 31 Años Aproximadamente, En Un Libro Que Vendian En Mi Pais El Salvador, El Libro Se Llamaba Escuela Para Todos, No Se Si Todabia Existe. Lo Unico Que Cambia Es El Arbol, Ya Que Dice Que Era De Aguacate, De Ahi El Contenido Es El Mismo.
Lindo Cuento Me Hizo Recordar Mucho. Felicidades Y Ojala Pongas Otro.
Cuidate hasta Pronto.

Pruna dijo...

Muchas gracias Jorge por pasar y comentar, tienes razón a ver si me animo y continúo con los cuentos de la yaya Pepa

Saludos ;)