26 marzo 2011

MATRIX


Se han fundido los fusibles:
silencio, oscuridad.
Mi casa es una tumba…
la ciudad un cementerio.
La sangre ya no corre por los cables de cobre
y empieza la putrefacción de los cuerpos.

Un sabio enciende un quinqué de queroseno,
en medio de las tinieblas, donde deambulan
millones de zombis en busca  de un PC portátil.

Y yo que viví en el pasado…
me río en la noche sin farolas
como un renegado poseso.

Y enciendo una vela blanca,
con la llama azul de un mechero…
y el crepitar del pabilo…
fuego  amarillo, humo negro.

Y aparecen de golpe todas las estrellas
cuajando el cielo….

Sin  MATRIX: muertos vivientes…
¡Porque la vida está dentro!      


Francisco Jiménez