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15 agosto 2026

La casa


La casa estaba vacía. Era la típica masía de piedra con chimenea. En el arco sobre la puerta estaba grabado con cincel 1792. Justo ahora se cumplían doscientos años de su construcción. En aquella época estas masías servían para labores del campo. Con la migración de la gente de los campos a las ciudades poco a poco fueron cayendo en desuso. Sin embargo, con el auge del turismo rural, estas casas una vez rehabilitadas, empezaron a vivir una segunda vida. Los visitantes huían del ruido de las ciudades y de las prisas del día a día.

Los sonidos de los pájaros que se posaban en el cerezo en flor se mezclaban con el rumor constante del riachuelo que pasaba por detrás de los olivos. La casa estaba vacía, pero no tardaría en llenarse con las voces y las risas de los jóvenes que vendrían a pasar el fin de semana.

Un coche aparcó en la puerta. De él salieron tres chicas y un chico. Al cabo de quince minutos, otro coche aparcó justo al lado. En este último viajaban tres chicos.

—¡Os hemos ganado! ¡Hemos sido los primeros! —exclamó Pedro.

—Habéis hecho trampa —se quejó Pablo—. Nosotros hemos tenido que parar a poner gasolina.

—Siempre estáis igual. ¿Qué más da? Hemos venido a divertirnos, no a ver quién la tiene más larga —dijo Rocío—. Parece mentira que seáis gemelos.

—¡Mellizos! —dijeron al unísono Pedro y Pablo.

—Bueno, mellizos, ¿qué más da?

—Rocío, déjalos que se maten. Pilar y yo ya hemos subido a las habitaciones. La casa tiene de todo y las camas parecen muy cómodas —Silvia estaba muy emocionada. Era su primera salida de fin de semana desde que había roto con su novio y tenía unas ganas enormes de pasárselo bien. Solo quería reír, beber, bailar y olvidarse de todo.

—Pedro y Pablo, dejaos de gilipolleces y ayudad a meter dentro las cosas. El pobre Joan lo está haciendo todo él solo.

—¿Quién se ha encargado de comprar la priva? Creo que hemos hecho cortos. Este fin de semana quiero coger un buen globo.

Esto último lo dijo Antonio mientras sostenía en cada mano una botella de cava.

Entraron los siete en la casa. Por la ventana de la cocina todavía se colaban los últimos rayos de sol pintando las paredes blancas de un tono dorado. Las encimeras se llenaron de embutido, pan y demás alimentos para la cena. La nevera se tragó las bebidas y el resto de comida para pasar el fin de semana.

—Voy a encender la chimenea, que cuando se vaya el sol, aquí, en el Montseny, baja mucho la temperatura.

—Joan, ¿sabes cómo encender un fuego? —preguntó Pilar.

—Claro, de algo me tiene que servir los años del cau.

Cogió un poquito de leña y formó con ella una figura, como una torre hueca. Puso un poco de papel en la base y lo encendió con una cerilla larga. Al principio solo se veía una pequeña llama. Poco a poco, la leña empezó a arder. Colocó dos troncos grandes y aparecieron unas llamas enormes.

—Esto ya tira. Ahora hay que ir echando un tronco de vez en cuando para que no se apague.

En el comedor, Silvia y Rocío preparaban la mesa. Colocaron un mantel de cuadros rojos y blancos que hacía juego con las cortinas.

—A ver, chicos, que nosotras no somos vuestras criadas—gritó Rocío mientras ponía los cubiertos.

—Ya vamos, que estamos preparando un agua de Valencia —respondió una voz amortiguada desde la cocina.

—¡Agua de Valencia! ¡Agua de Valencia! —gritaron todos.

Se reunieron los siete alrededor de la mesa. El agua de Valencia, que era una mezcla de cava y zumo de naranja, les refrescó la garganta y los achispó un poco.

—Aquí falta algo de música —dijo Silvia—. He visto un radiocasete. ¿Alguien ha traído música?

—He traído unas cintas, con canciones que he grabado de la radio.

Antonio se acercó al radiocasete y puso la cinta, que empezó a sonar con la canción «Amigos para siempre» de Los Manolos. Como si aquella canción fuera una señal, se levantaron todos de golpe y empezaron a cantar y bailar al ritmo de la rumba catalana. A esa canción le siguieron: «Chiquilla» de Seguridad Social, «20 de abril» de Celtas Cortos, y muchas canciones más que bailaban y coreaban todos.

Agotados del baile, empezaron a cenar los embutidos y el pan tostado con tomate. Después recogieron la mesa y se sentaron alrededor de la chimenea.

—¿Jugamos a adivinar películas? —propuso Pilar.

—¿Eso cómo se juega? —preguntó Silvia.

—Se forman dos grupos. Uno elige una película y se la dice al oído a una persona del otro grupo. Esa persona, con mímica, tiene que hacer que los de su grupo la adivinen.

—¡Qué chulo! —Silvia se apuntaba a todo. Aquella noche quería olvidarse de las tristezas y pensar solo en divertirse con sus amigos. Los había echado tanto de menos.

Se pasaron la media hora siguiente representando títulos de películas. No llevaban la cuenta de qué grupo iba ganando. Eso no era lo importante. Les dolía el estómago de tanto reír. Es cierto que el alcohol también les ayudaba a desinhibirse. Al final, el fuego de la chimenea se apagó porque se olvidaron de alimentarlo y algunos decidieron que era una señal para irse a la cama.

—¿Quién se viene fuera a ver las estrellas?—propuso Joan.

—Yo—dijo Pilar—hay que aprovechar, que en Barcelona no tenemos un cielo tan limpio.

Joan cogió una manta y echando el brazo por encima de Pilar, se taparon los dos. Cuando salieron de la casa una bofetada de frío les dio en la cara, pero no les molestó. Al revés, agradecieron el frío después del calor de la chimenea.

—Mira—Joan levantó un dedo—esa constelación con forma de W es Casiopea.—Pilar miraba la constelación pero con el rabillo del ojo seguía mirando a Joan. Siempre habían sido muy buenos amigos.

Siguieron un buen rato mirando estrellas y constelaciones, hasta que decidieron irse a dormir.



Las botas de Rocío crujían sobre la grava del sendero.

Le gustaba aquella sensación. El aire fresco de la mañana, el silencio, la libertad de caminar mientras los demás todavía dormían. Había dejado a Pedro en la cama, en brazos de Morfeo.

Después de la fiesta de la noche anterior, más de uno se levantaría tarde y con resaca.

Pedro y ella llevaban ya casi dos años juntos. En algunas cosas eran muy diferentes. Él disfrutaba de la noche y siempre se iba a dormir tarde, en cambio a ella le gustaba levantarse temprano. A pesar de sus diferencias, se querían mucho.

Al entrar a la casa, olió a café recién hecho

Silvia estaba en la cocina preparando unas tostadas.

—¡Buenos días! Pensaba que estábais todos durmiendo.

—¡Eh, Rocío! ¡Qué madrugadora!

En la mesa, Silvia puso dos tazas y sirvió el café.

—Siempre tan atenta, gracias. Voy a preparar más tostadas, que me ha dado hambre con la caminata.

Se sentó al lado de ella.

—¿Cómo lo llevas?

—¿El qué?

—El que va a ser, tu separación.

—Tú siempre tan directa —dijo Silvia, sonriendo, pero con los ojos tristes.

Rocío la conocía muy bien.

—Cuéntame.

Se acercó a ella para acariciarle suavemente la espalda. Silvia tardó unos segundos en hablar.

—Lo he pasado muy mal. Me ha costado mucho decidirme, pero una vez que tomé la decisión, fue lo mejor que he hecho en mi vida.

Lo decía casi de memoria. No era la primera vez que lo explicaba.

Rocío se quedó en silencio, para que Silvia pudiera sacar todo lo que tenía dentro.

—¿Sabes? He sido una mujer maltratada y solo después de alejarme de él me he dado cuenta. Siempre que tenía ocasión, me dejaba en ridículo. Todo lo que yo hacía lo menospreciaba. Me alejó de vosotros. No sé cómo he podido aguantar tanto.

Silvia sopló en su taza y dio un pequeño sorbo.

—Os veo a Pedro y a ti y no hay color.

—A ver, que Pedro no es perfecto.

—Ya lo sé, no se trata de eso.

Silvia comenzó a llorar.

—¿Hay algo más? Porque lo que me has contado es para mandarlo a la mierda y no volver a saber nunca nada más de él.

—Me pegó.

Rocío se quedó inmóvil sin saber qué decir.

—Solo una vez. Y ahí ya dije basta.

—Oh, Silvia. Cuánto lo siento. ¡Qué hijo de puta!

Rocío abrazó a Silvia sin prisa, con todo el cariño del mundo. Durante ese momento, no hicieron falta más palabras.

Se oyeron pasos en la escalera. Era Pilar, que bajaba con una sonrisa en la cara.

—Pero ¿qué pasa aquí? No me digáis que habéis hecho terapia de chicas sin estar yo presente.

Silvia se secó las lágrimas.

—Hola, Pilar. No es nada nuevo. Ya te lo expliqué el otro día en tu casa.

—Bueno, aquí hemos venido a divertirnos. Si necesitas llorar, aquí tienes mi hombro. Pero ese indeseable no se merece ni un segundo de tu tiempo.

Pilar no podía esconder la sonrisa de su cara.

A Rocío no se le escapaba una.

—A ver, ¿y esa sonrisilla? ¿Qué significa?

—Nada, nada. Que estoy contenta.

—Uy, uy. Aquí hay gato encerrado. ¿Silvia, tú qué dices?

—¿Yo? Yo no digo nada. Si quiere Pilar, que lo cuente ella.

—Que no hay nada que contar. Ya está —dijo Pilar, bajando la mirada—. Que Joan me cae muy bien y lo estoy empezando a mirar con otros ojos.

—¿Joan? —preguntó Rocío—. ¿Nuestro Joan? Pero si hace un mes te gustaba uno de tu curro.

—Ya, pero mira, ¿qué quieres que te diga? Hasta ahora lo he visto siempre como un buen amigo y nada más, pero he pasado tiempo a solas con él y la verdad que me encuentro muy a gusto. La semana pasada fuimos al cine y todo fue genial. Así que lo que tenga que pasar, pasará.

Las amigas siguieron hablando de sus ilusiones, sus miedos y sus penas. Todas se escuchaban las unas a las otras con mucha atención. Ellas tres sentían que nada las podía separar.



Era casi mediodía cuando los chicos bajaron empujándose por las escaleras. Se comportaban como si fueran adolescentes, a pesar de que tenían más de veinte años.

—¿Alguien tiene una aspirina? Tengo un dolor de cabeza que parece que me va a explotar —dijo Pablo con voz pastosa.

—Tú lo que tienes es una resaca del quince —le respondió su hermano mientras le alborotaba el pelo.

—Toma una cerveza —le enseñaba una botella Antonio—. Es lo mejor para la resaca.

—Quita, quita... Prefiero una aspirina.

—Habrá que preparar el fuego para hacer la barbacoa —dijo Joan.

—Si quieres, te ayudo —se ofreció Pilar, mientras ignoraba la mirada que se intercambiaban Silvia y Rocío.

El resto del grupo se dedicó a jugar al futbolín. Se iban turnando para que todos pudieran participar. La bola chocaba una y otra vez contra los jugadores de madera y, de vez en cuando, alguien gritaba gol.

La mesa del porche ya estaba preparada.

—¡Chicos, a comer! —gritó Pilar.

El olor de la carne llegaba hasta donde estaba el grupo, se fueron corriendo a sentarse a la mesa dejando la partida a medias.

Antes de que nadie empezara a servirse, Antonio se levantó y cogió su copa.

—Propongo un brindis.

Todos lo miraron.

Con la copa alzada fue mirándolos de uno en uno.

—Brindo por la amistad. Porque sigamos todos en contacto. Que sigamos haciendo quedadas como esta. Que nuestra amistad no la rompa ni el tiempo ni el espacio.

El grupo levantó sus copas y exclamó como una sola voz:

—¡Arriba, abajo, al centro y pa' dentro!



Al terminar de comer, Antonio volvió a ponerse de pie.

—¿Otro brindis? —preguntó Pablo.

—No. No sé cómo deciros esto.

Antonio tenía la mirada perdida en el infinito.

—Lo diré directamente. Soy seropositivo. Tengo VIH.

Los amigos sintieron un escalofrío. Se hizo el silencio, que solo se rompió cuando Pablo, con una media sonrisa, preguntó:

—¿Estás de broma?

—¿Pero eso cómo es posible? —preguntó Pedro con cara de preocupación.

—No estoy bromeando —dijo Antonio.

—Antonio, tú no eres gay. ¿Cómo te has contagiado? —preguntó Pablo.

—Eso qué importa ahora —dijo Rocío, esforzándose por no llorar.

—Rocío, no llores, que no me voy a morir. Bueno, todos nos tenemos que morir, pero no ahora mismo, ni dentro de un mes. Además, cada día hay más adelantos. No tengo SIDA, ser seropositivo significa que he entrado en contacto con el virus.

—Perdona —Silvia preguntó lo que nadie se atrevía a preguntar—. ¿Puedes contagiar?

—Puedo contagiar si no tomo medidas de protección.

Pilar fue la primera en levantarse. Cruzó el poco espacio que los separaba para abrazar a Antonio. Todos los demás hicieron lo mismo. Estuvieron un rato largo abrazados, llorando y sorbiéndose los mocos.

Finalmente Antonio consiguió que todos sonrieran.

—No quiero más lloros, ¿vale? Que todavía no me he muerto. Y si seguís llorando cuando me muera me convertiré en fantasma y os asustaré por la noche.

La broma hizo que el ambiente se relajara.

—Antonio—dijo Pablo—no te quiero quitar el protagonismo, pero tengo algo importante que decir.

—Te lo cedo todo para ti—le dijo golpeándole suavemente el hombro.

—¿Dónde vais a ver la inauguración de las Olimpiadas?

Respondieron que en casa.

—¿Y si os dijera que he conseguido entradas para todos?—dijo Pablo sosteniéndolas en su mano.

La alegría volvió al grupo de amigos. Esta vez todos abrazaron a Pablo, ya no hubo más lágrimas.



Y así pasaron el fin de semana: riendo, bebiendo, comiendo y bailando.

El domingo por la tarde, cargaron todas las cosas en los dos coches. Se despidieron con abrazos y quedando en verse en el estadio Olímpico el día de la inauguración. Los coches desaparecieron por el camino de grava.

La casa se quedó vacía.

Aunque si te fijabas bien, no estaba vacía del todo. Cada fin de semana, los visitantes se dejaban un trocito de su alma. Para ellos serían recuerdos que atesorarían el resto de sus vidas. Para la casa, era lo que la hacía más fuerte. Sus cimientos se impregnaban de las historias, los bailes, las confidencias, los amores, las penas y las alegrías, pero por encima de todo la amistad.



23 abril 2008

Sant Jordi



Hoy en Cataluña se celebra el día de los enamorados en el que se regalan libros y rosas. Las ciudades se visten de fiesta, hay mucho ambiente, en cada esquina hay puestos de rosas y de libros, huele a primavera, y la gente está como de mejor humor.

En los colegios los niños hacen rosas en manualidades, concursos literarios y se representa la obra "la leyenda de Sant Jordi", en la que explica que un dragón muy feroz tenia atemorizada a un pueblo, y se comíó todos los animales que tenian, gallinas, cerdos, ovejas, cuando ya no quedó ninguno, se hizo un sorteo entre todos los habitantes a ver quien sería la comida del dragón, y le tocó a la princesa, cuando la princesa se dirigía hacia el dragón, llegó Sant Jordi y con una espada mató al dragón, de la sangre del dragón caida en el suelo salió un rosal lleno de rosas rojas, el caballero le regaló una rosa a la princesa y todos juntos celebraron una gran fiesta.

En el cole de mis niños este año mi hijo hace de narrador y mi hija hace de reina.

¡¡¡Feliz Sant Jordi!!!

22 abril 2008

Más Dias...




Ayer hablaba de Los Pecos con mi amiga I y juntas recordamos a los Hombres G, estos ya son de los años 80.

Esta canción me recuerda al instituto, las fiestas en casa de L, el viaje de fin de curso a Mallorca, los primeros suspensos, los primeros amores, el primer trabajo dando clase de repaso en verano, las sesiones de ouija, las discotecas, la militancia política, los carnets de conducir, las primeras juergas de noche, las salidas de fin de semana en La Garriga, las noches en blanco estudiando, más días...

21 abril 2008

Días...



Cuando era adolescente me gustaban Los Pecos, tenía todos sus discos y la habitación empapelada con sus pósters, me sabía todas sus canciones y en el cole a la hora del patio mis amigas y yo las cantábamos. Me compraba la revista Super Pop para saber de ellos. Nunca fui a un concierto porque sólo tenia 12 años, pero no me perdía ninguna actuación de ellos en la tele, como no había vídeo llegué incluso a grabar con un casete las entrevistas de la tele, imaginaos el montaje…

A mi amiga M le gustaba el rubio, a mí el moreno, ya nos lo habíamos repartido jajaja

Ahora lo veo un poco ridículo pero esos recuerdos también son muy entrañables, días de cole, días de carpeta sobre el pecho, días de pipas en el banco del parque, días de calle y frío, días de fiestas caseras y el baile de la escoba, días de verdad o acción, días de me gusta ese chico pero no me atrevo a hablar con él, días de brillo en los labios y raya en los ojos, días de a las nueve en casa, días pasados, días…

17 abril 2008

La nit de Sant Joan



Leyendo a la escritora que no escribe, me ha dado una idea. Voy a explicar cómo empezó lo mío con él.

Lo conocí en 3º de BUP íbamos a la misma clase y pronto nos hicimos del mismo grupo de amigos. Cuando acabó C.O.U. en la noche de San Juan empezamos a salir, la cosa duró lo que dura un verano y se acabó, nuestros caminos se separaron y lo volví a ver en contadas ocasiones un hola y adiós, al cabo de dos años de ese primer San Juan, vino otro San Juan.

Cuando tienes 20 años y llega San Juan es un crimen no tener planes, era 23 de junio por la mañana y yo todavía no sabia dónde iba a pasar la noche, cuando llegué a casa después de estar todo el día trabajando, me llamó mi amiga K y me dijo

- Hola, ¿qué haces esta noche?
- Todavía no lo sé
- Voy a hacer una fiesta en mi casa ¿te vienes?
-¿Quién va?
- Pues va fulanito, menganita, zutanito...etc
- Ah!pues vale me apunto

A mi amiga muy convenientemente se le olvidó decirme que venia él.

Todavía recuerdo cómo iba vestida, llevaba un pantalón negro bombacho, una camisa roja con detalles en negro con muuuchas hombreras y me peiné con una trenza africana. Yo ya estaba allí cuando llegó él acompañado de más chicos.

-¿Qué hace él aquí?¿Por qué no me has dicho que venia?
- Porque si te llego a decir que él viene tú no hubieras venido ¿verdad?
-K yo te mato! -dije yo enseñando dientes como la Pantoja.

No, no hubiera ido porque desde que pasó lo que pasó no había cruzado más de dos palabras con él. Cuando él me vio se acercó.

-¡Hola! ¡Qué sorpresa! no sabia que estabas aquí.
-Hola
-¡Qué guapa estás!¡Qué peinado más bonito! ufff ¡Cuánto tiempo sin vernos! pero cuéntame ¿que es de tu vida?
-Pues no hay mucho que contar... dejé los estudios y me puse a trabajar, ¿y tú?
-Yo sigo estudiando y trabajando en lo que puedo.

Así estuvimos hablando tooooda la noche, ni bailamos, ni tiramos petardos, aunque ya había otros que los tiraban por nosotros. Cuando ya se hizo de día y se acabó la fiesta, al despedirse de mí me dijo:
- Me lo he pasado muy bien, por cierto ¿no tienes tú un libro mío?
-Sí, es verdad "El misterio de la cripta embrujada" y tú tienes uno mío, el tocho de filosofía de C.O.U.
-Pues si quieres te llamo y quedamos para devolvernos los libros?
-Vale, adéu
-Adéu.

Me llamó, quedamos, yo traje su libro, él no, y así hasta hoy. Este San Juan hará 21 años. Para nosotros a partir de ese momento la noche de San Juan es la noche más mágica del año.

Un día después de muchos años le dije:
-Oye todavía no me has devuelto mi libro.
-No, así siempre tendré una excusa para quedar contigo...

05 marzo 2008

Dedicat a la Mercè

Aquesta entrada se la dedico a la meva amiga Mercè, que encara que no comenta mai, a veure si aconsegueixo que ho faci, lleigeix molt sovint aquest blog. Per a tu Mercè aquest video del Fary.


08 febrero 2008

Premio Arte y Pico


Acabo de recibir de Mapim el premio Arte y Pico, me ha hecho mucha ilusión muchas gracias por haberme elegido ;-D


Ahora me ha pasado el testigo y soy yo la que tiene que entregar este premio a cinco blogs, pero hay que seguir unas regals son las siguientes:


1) Debes elegir a 5 blogs que consideres sean merecedores de este premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.

2) Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/autora y el enlace a su blog para que todos lo visiten.

3) Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que lo ha premiado.

4) Premiado y premiador, deben exhibir el enlace de Arte y pico, para que todos sepan el origen de este premio.

5) Exhibir estas reglas.


Bueno mis premiados son:


1.- Lennon aquí repite premio porque mapim también lo ha premiado pero qué quieres chica yo también estoy encantada con este venezolano que escribe cosas muy buenas con las que nunca me canso de leer.


2.-Execute un blog imprescindible para los que seguimos la serie Lost, muchas gracias por todo lo que hacéis tú y tu equipo para que los fans no nos perdamos nada de esta serie.


3.- Andrés una ayuda para principiantes en esto de los blogs, su ayuda es fundamental para empezar a darle forma a tu blog.


4.-El listo un blog muy divertido donde encontrarás respuesta a muchas curiosidades, llegué a él buscando información por el rosario de la aurora y el último post ha sido genial, ¿por qué los semáforos no son azules?


5.- Kax por último y no el menos importante el blog de mi niño donde sube sus cosas flipantes como dice él.


Me ha sido difícil elegir a los premiados porque sólo pueden ser cinco y son muchos más los que se lo merecen.


Felicidades a todos los premiados !!!