
Es el verbo
inconsciente,
cruel…
de la persona
que más amas.
Hay palabras que clavan
dardos fríos, afilados,
flechas envenenadas
de tu propio ADN.
Hay palabras hirientes,
de efecto retardado;
pero al final…
explotan las lágrimas
en la soledad de tu cuarto.
Hay palabras que duelen,
que desgarran las entrañas
con un dolor agudo y viejo,
mientras sube la hiel a la garganta.
Adoptas esa postura tan viril:
-Aquí no pasa nada…
Mientras, miras a la lejanía,
con la cabeza bien alta,
y el corazón encogido.
Estás tocado,
esperando…
el próximo aldabonazo
que te va a dejar
hundido.
inconsciente,
cruel…
de la persona
que más amas.
Hay palabras que clavan
dardos fríos, afilados,
flechas envenenadas
de tu propio ADN.
Hay palabras hirientes,
de efecto retardado;
pero al final…
explotan las lágrimas
en la soledad de tu cuarto.
Hay palabras que duelen,
que desgarran las entrañas
con un dolor agudo y viejo,
mientras sube la hiel a la garganta.
Adoptas esa postura tan viril:
-Aquí no pasa nada…
Mientras, miras a la lejanía,
con la cabeza bien alta,
y el corazón encogido.
Estás tocado,
esperando…
el próximo aldabonazo
que te va a dejar
hundido.
Francisco Jiménez
3 comentarios:
que tristes versos los de tu hermano pruna...
Las palabras pueden encerrar lo más bello de la vida pero también lo más triste.
Hola!!
De verdad que si... por si solas no significan gran cosa pero juntas pueden lograr hacer saltar de alegría un corazón o hacerlo llorar... el poder de las palabras!
Pd. Te he dejado un premio en mi blog!!
Un beso!!
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