
He vivido varias separaciones de parejas amigos mios y casi siempre hay el mismo patrón, la persona que quiere separarse lo pasa realmente mal hasta que hace pública su decisión y en ese momento se quita un peso de encima para trasladarlo a la persona dejada, esa que vive feliz, porque no quiere saber nada y de repente se da de bruces con la realidad, su pareja le deja.
Al principio parece que todo va a salir bien y que quedaran como amigos, pero en seguida empiezan las desavenencias, la vivienda, el dinero, las visitas de los niños, en cómo educas a los niños y la cosa se complica cuando aparecen terceras personas, que si ya estabas con ese/a antes de dejarme, que como yo vea que mira mal a mi niño se va a enterar, en fin que todas acaban fatal.
Sufren los padres de la pareja, sufren los hijos de la pareja y sufren los amigos de la pareja porque intentas al principio permanecer neutral pero luego vas viendo que algunas conductas no se pueden justificar y tomas partido y pierdes amigos.
Con esto no quiero decir que esté en contra de las separaciones, ni mucho menos, sólo quería reflexionar lo que esto significa para los que estamos alrededor. Creo que es peor estar juntos sin quererse pero eso sería otro tema.
2 comentarios:
si son duras, pero es lo que hay... ya has dicho tú que seguir juntos sin quererse es aún peor.
Pruna entiendo perfectamente tu punto. Aunque lo que he vivido es a menor escala pues ninguno de mis amigos se ha casado, es muy difiícl mantener la neutralidad. De igual forma, varios de ellos son hijos de padres separados y la convivencia, las desiciones, quien tiene la razón y quien no al principio suelen ser bastantes frustrantes y dolorosas.
Hace algunos años leí una obra llamada "Hasta el Domingo" es para jóvenes, y la autora le dedica el libro a su flia y finaliza escribiendo "... y para aquellas familias que separadas deben aprender a vivir juntos..." Si convivir como familia es una aventura... separados debe ser una gran expedición por lo que conlleva.
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