A veces, el cuerpo
no aguanta tanto miedo
y el terror les arranca
a dentelladas
el alma...
y regresan a casa.
Cuando el mar es granítico hielo.
Duro como una lápida.
Cuando el hambre y la sed
insoportables
acompañan el barquito
a la deriva.
Días y días y días...
Y las olas son
montañas.
Al límite de la resistencia.
Todo o nada.
Hacinados entre vómitos
y agua salada.
Todo o nada.
Para partir
de cero en tierra
extraña.
Todo o nada.
Cuando el cielo
es tierra firme.
Sus piernas
ya no resisten
su poco peso
en la playa...
Angelitos negros
sin alas
que viven una aventura
que comienza
con un drama,
lejos muy lejos
de África.
Si los ves por tu ciudad
con su mochila,
en soledad,
vestidos con ropa
prestada...
No rehúyas su mirada.
Y dale unos céntimos
si puedes...
Ellos no te pedirán
nada...
Francisco.

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