06 enero 2008

Carta a un adolescente

Tienes 17 años y has dejado los estudios. Cuando me enteré lo primero que pensé "pero ¿qué hace?¿si no le iba tan mal?¿si no ha repetido nunca?". Ahora después de reflexionar creo que has hecho lo mejor porque seguir asistiendo a clase (que no estudiando) hubiese sido una pérdida de tiempo pero como dice el dicho "nadie aprende en cabeza ajena" sólo tú tendrás que sacar conclusiones de tu decisión y tu experiencia.

Los adolescentes tenéis prisa, prisa por vivir, parece que os falta tiempo. Algunos creéis que estudiar es una pérdida de tiempo y estáis deseando trabajar para tener un dinerillo. ¿pero qué clase de trabajo encuentras si no estás preparado?, no todo el mundo tiene que ser universitario pero sí tienes que tener una formación adecuada para enfrentarte al mundo laboral en las mejores condiciones.

Por otra parte creo que tampoco es el fin del mundo, no es una decisión irrevocable puedes más adelante retomar los estudios pero tienes que ser consciente que es más difícil retomarlos que seguir adelante. Sólo espero que las decisiones que tengas que tomar a corto plazo sean las acertadas. Si lees esto te mando un beso muy grande y ojalá que las cosas te salgan bien.

Con cariño

Tu tita Carmen

03 enero 2008

Ya estoy de vuelta

Pues sí, ya estoy de vuelta y no he venido sola me acompaña una gastroenteritis que me está dejando un poco debilucha.

Para empezar bien el año os dejo otra de las poesías de mi hermano.


Adamar

Quizás las piedras sean daltónicas; pero...
lo que nunca entenderé,
es cómo consiguen estar
tanto tiempo sin respirar.

Esquemar, esquemar,
ata tus zapatos rotos
con cordones de cristal,
vístete por dentro, niña,
con la luz de la luna y de sal.
Extiende tus alas al sol.
a orear, a secar ...

Esquemar, esquemar,
que bonito es navegar
por calles luminiscentes
sobre las olas del mar.

Quién pudiera ser gaviota
y volar, y volar...
y vivir de la carroña
en este inmenso carroñal.

Te esperaré sentado
en la barra de algún garito
silbando la música eléctrica,
de tu videojuego favorito.

Esquemar, esquemar
que bonito es navegar
por las calles concurrentes,
si te lleva la corriente,
de bar en bar.
Francisco Jiménez

28 diciembre 2007

El Año Se Acaba

Estos últimos días del año toca hacer balance de lo que ha sido este 2007 que se acaba.

Para mí ha sido un año muy especial, un año de cambios.En mayo fue mi cumple y bueno un número redondo siempre es singular, 40, uffff he tardado en asimilarlo pero ahora que lo pienso no está nada mal, ahora me atrevo a más cosas y creo que en parte es por la edad, me he vuelto más egoísta, pero un egoísmo bueno, ahora pienso un poco más en mi misma. Celebré los 40 de una forma muy especial mi marido me regaló "un viaje en globo", una sensación supersuave y muy bonita. Ese mismo mes tuve la oportunidad de cambiar de departamento en el trabajo y ahora estoy mucho más contenta porque valoran mi esfuerzo, antes no soportaba la idea de ir al trabajo me angustiaba sin embargo ahora, lo único que me preocupa del trabajo son los madrugones.

Un año de renuncias, he tenido que elegir y cuando eliges siempre hay algo que pierdes pero cada día estoy más contenta por mi elección.

Un año de finales, se acabó la saga de Harry Potter, unos libros con los que he disfrutado mucho y con los que he viajado mentalmente a mundos fantásticos.

Un año de victoria, soy militante del PSC y este año ganamos la elecciones municipales en mi pueblo.

Un año de reencuentros, cené con amigos que hacía más de veinte años que no veía; visité el pueblo donde nacieron y se criaron mis padres y a mis hijos les enseñé el naranjo que plantó su abuelo.
Un año de orgullo, mi hija ganó el primer premio de poesía.

Un año de descubrimientos, vi por primera vez en un telescopio Júpiter y sus cuatro lunas, aprendí a cocinar sushi y descubrí el mundo bloggero en el que me siento cada día más a gusto.

Voy a estar ausente unos cuantos días así que, hasta el año que viene.


FELIZ 2008 A TODOS!!!!



27 diciembre 2007

Tanto por Ciento


Usted se ha comido dos pollos,

y yo, ninguno.

Estadísticamente nos hemos comido:

uno cada uno.


Usted tiene seis coches,

y yo, voy a pie.

Estadísticamente:

los dos tenemos, tres.


Usted tiene cien millones,

y yo, ni un duro.

Estadísticamente:

tenemos cincuenta, cada uno.


Usted tiene cuatro casas,

y yo, vivo de alquiler.

Estadísticamente:

compartimos las fincas

y el arriendo, también.


¿No sé de qué me quejo?

¿No sé porqué...?

Si, estadísticamente,

vivo tan bien.

Francisco Jiménez

24 diciembre 2007

23 diciembre 2007

Mis niños

Aquí os dejo una muestra de lo que hacen Víctor y Paula para no aburrirse los días de invierno, con tan sólo 7 años son unos artistas ;-)



20 diciembre 2007

Flashback


Está encendida una estufa de leña

en medio del parvulario,

bajo la roja y gualda enseña

el crucifijo cristiano

y dos apóstoles top-models

eternamente fotografiados.


Un niño saca punta a un lápiz

en el rincón de la papelera.

Era yo, era feliz

en mi mundo, a mi manera.


Tiempos todavía

de pupitre con tintero

y caligrafía de plumilla,

de formaciones militares

de la tierna camarilla,

que se limpiaban los mocos

de las heladas naricillas

con las mangas de las batas.

Tiempos de leche en polvo

y de misas con corbatas

de nudo falso y latiguillo.

Munición para el tirachinas;

pero ni un céntimo

en el bolsillo.


Había estufas de petróleo,

tiendas de ultramarinos,

la radio reinaba en casa

pues la tele, no había venido.

Se tenia tiempo para charlar

en la calle con los vecinos

y nunca había de faltar

alguien, que sacara

una bota de buen vino.


Y para San Juan, a recolectar

muebles envejecidos, trastos

para las piras nocturnas,

y petardos, para los fastos.

Éramos una legión de guerrilleros

dinamitando latas y hormigueros,

con una yesca encendida

humeante de ilusión y vida.


Te daban a probar cocas,

que en su horno habían cocido,

porque era día de fiesta,

las madres del chiquillerío.

Como nadie tenia nada,

todo lo compartimos.


Tenia dos primos mayores

cándidamente bastardos

que me hacían la puñeta,

de mil amores,

para pasar el rato.

Y un abuelo borracho,

amargado, desterrado,

carpinteramente ebrio

en las virutas del paro.


Tenía una madre de almíbar,

gallina clueca amamantísima

de cuya leche mamamos

caricias, besos y abrazos.

Yo la veía guisar, pobrecita

en cocinita de carbón

con cacharritos de barro.

Dale niño al soplillo

que el picón dice:

me apago,

que a mí sólo me enciende,

la gracia

de tus lindas manos.


Si caía algo de carne

en el eterno pucherazo

rara avis era el pollo

para mí y mis hermanos.

Muchas veces la vi llorar

tan joven, tan inexperta,

tantas veces sola

en medio de la contienda

mientras papá trabajaba

en el tranvía, dando vueltas.


Bueno, alegre, confiado.

Firme en las convicciones,

noble en sus decisiones,

cariñoso, dulce y amigo.

Mi padre era mi faro

y en sus ojos estaba

el plano del camino

por el que siempre he andado.


Que inmensamente feliz era

navegando con él

en un vagón de tercera.

Llevábamos una maleta prestada

atada con una cuerda,

bocadillos de tortilla

y un amor infinito,

en la fiambrera.

Nunca me he sentido pobre

si mi padre estaba cerca.


Recuerdo como limpiaba

con el lanzallamas en la diestra

la cama que compró a plazos,

de chinches y de otras bestias.

Y yo me acurrucaba entre ellos

y el cielo estaba tan cerca.

Es un lujo tan intenso

querer tanto y que te quieran.


Eran tiempos de orinal.

Un water para treinta y siete.

Nunca pude comprender

por qué siempre estaba atascado

aquel solicitado retrete.

Será, que la mierda del proletariado,

es mucho más resistente.


La calle era mía antes,

que hicieran ministro

a Fraga Iribarne.

Allí cazaba lagartijas.

Allí pescaba renacuajos.

Allí viví mil aventuras,

aceleradamente, a destajo.

Y un palo era una espada.

Y una escoba, un caballo.

Y teníamos abiertas todas

las puertas del vecindario.


Eran tiempos agridulces.

Eran tiempos ya lejanos.

Eran tiempos de la OJE,

calzón corto y aboinados.

Desfilando por el parque

como soldaditos enanos.


Y Franco era el abuelete

que más mandaba en España,

inaugurando pantanos.

Intuía cosas extrañas;

pero nadie me hablaba claro.


Y ahora me habla la nostalgia

y es mejor...

no hacerle caso


A mis padres, con amor imperecedero

Francisco Jiménez