
A lo mejor algún día
de lluvia gris y fría
me puede la melancolía
y vuelvo a oír con alegría
la dulce melodía
de tu voz cálida.
A lo mejor algún día
marco tu número.
Cuando cambie el tiempo
si se me vuelve a clavar, todavía,
la astilla de tu recuerdo
en el corazón cansado
del invierno.
Y vuelvo a estremecerme,
y a esconderme
en el desván
a solas con mi secreto.
Con el dorso de la mano
limpiaré la pátina de polvo
del lomo de aquel cuaderno.
Y entre las hojas amarillas
donde duermen mis primeros versos,
alguna lágrima de sal,
lloverá...
sobre el papel seco.
Francisco Jiménez
2 comentarios:
Esta poesía va con mi estado de ánimo...Tu hermano es excelente en esto. Parece que leyera espiritu...
Besos,
Paz
(.....)
Hermoso
besines
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