23 enero 2008

Cándidos como Palomas

Desde que las batas blancas
arrebataron a las batas negras
el poder terrenal
en el mundo occidental.
Ya no libran su eterna batalla
el bien contra el mal.
Ahora es la salud
la que lucha a brazo partido
contra la enfermedad.
Un hombre bueno, es un hombre sano,
y le llaman enfermo, al malo.
Pero yo no me lo trago.

La maldad existe, se mastica, es evidente.
"Es un concepto moral" dicen los creyentes
de la teología a la psiquiatría,
haciendo con sus drogas, brujerías,
cambiando, según la moda, de teorías:
del electroshock, a la lobotomía,
de encerrarlos en mazmorras,
a en la calle todo el día.
Unos son psicoanalistas,
otros, conductivistas.
Y otros son maestrillos
que tienen sus propios librillos.
Los más, químicos artificieros,
que pretenden arreglar los problemas del alma
con un surtido de drogas blandas.

Los científicos fieros
me dirán: ¿Qué alma?
¿Dónde está que no se ve?
¿Que me la encuentren?
Sin darse cuenta que ellos
viven de la de sus pacientes.
Pero al alma, las batas blancas
le llaman: la mente.
¿Qué mente?
¿Dónde está que no se ve?
¿Que me la encuentren?

Decían las batas negras:
aborrece el pecado y ama al pecador.
Y las batas blancas:
destruye la enfermedad y cuida la portador.
Y yo me digo, a solas, en mi corta inteligencia,
que sin falsas modestias, tengo.
Hay gente mala, mala, mala...
que no merece ni amor, ni consideración, ni respeto.
Hay gente mala, mala, mala...
y la responsabilidad es de ellos.
Hay gente mala, mala, mala...
podrida, sin sentimientos,
violenta, violadores asesinos sin remordimientos.
Somos cándidas palomas,
estúpidos borregos
que esperan que el lobo se los coma,
paralizados de miedo.
Discutimos si sin galgos,
que si son podencos, los canes.
Mientras los halcones se están cebando
en nuestros palomares.
...Y, nosotros discutiendo,
mientras se afilan los dientes
los monstruos del averno,
y las garras,
y los penes de hierro.

Están locos o están cuerdos
esos malnacidos
que hacen tanto daño
cuando pueden hacerlo:
Depende de si mandan
los blancos
o los negros
en ese momento.

Si Dios lo hubiera sabido,
no hubiera expulsado a nuestros padres
del paraíso, hasta el final de los tiempos.
Les hubiera dado de baja, y sin quitarles la Gracia
les habría mandado a la farmacia
a por un tratamiento.
Y el Ángel que los desterró
con su espada de fuego divino
se hubiera reconvertido
en un psicólogo argentino.
Y los habría encarrilado
por el buen camino.

Francisco Jiménez

1 comentario:

Anónimo dijo...

La eterna discusión entre el bien y el mal.. Un punto de vista que no conocía: la asociación entre la salud y el bien/mal.

Y la mejor prueba de estos cambios son los comentarios en torne a las personas que por alguna circunstacia sufres de enfermedades: sea SIDA, locura.. y otro poco. ¿Es lógico?

El último párrafo, una puntada final, una dura crítica a nuestra realidad.