12 noviembre 2007

Había

Había una vez aire puro,
había bosques frondosos
donde crecía el helecho,
el musgo y el moho,
cerca de las líquidas sombras
que dan los arroyos.
Y los frescos líquenes
esperando sólo
beberse el oxígeno
a pequeños sorbos
mientras se comen la piedra
a un ritmo lento.
¿Para qué darse prisa
si les sobra tiempo
y también alimento?

Había corregüelas
verdes y espigadas
junto a los flexibles juncos.
Y las espadañas
con sus augustos bohordos:
emplumadas cañas,
nenúfares amarillos,
lentejas de agua,
y olía a madreselva
en la tarde en calma.

Había tanta vida,
y ahora casi no hay nada:
cemento,asfalto, basuras,
hombres, gaviotas y ratas.
Metidos en el sumidero
de las aguas fecales
de las cloacas,
de los pozos negros,
de la lluvia ácida,
del aire envenenado,
del átomo que mata.

El hombre es un carcinoma
que devora la tierra, la arrasa.
Se extinguirá con el organismo
que parasita, cuando ya no quede nada.
El hombre es el hombre para el hombre
porque tiene corrompida el alma.



Francisco Jiménez

No hay comentarios: