Ayer cené con mis amigos del insti, algunos hacía más de 20 años que no los veía. Fue muy emocionante reencontrarnos de nuevo, parecía que hubieramos hecho un viaje en el tiempo. Me lo pasé muy bien, y me di cuenta que aunque pase el tiempo lo vivido aquellos años se encuentra en el poso de nuestras almas como el poso del café que queda en una taza y tras el momento de desconcierto inicial fue como si 20 años se hubieran borrado de un plumazo.
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